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Jefe de seguridad de Call of Duty explica cómo Activision revisa sanciones y combate a los tramposos

David Andrews, jefe de seguridad de Call of Duty, detalla las sanciones automatizadas revisadas, las pruebas de las cuentas, los controles preventivos y la lucha de Activision contra los tramposos.

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David Andrews, director sénior de Seguridad de Juegos de Activision para Call of Duty, explicó cómo la compañía revisa las sospechas de trampas, impone la mayoría de las sanciones mediante sistemas automatizados revisados e intenta detener a los tramposos antes de que entren en las partidas. Los detalles provienen de una entrevista con IGN publicada el 10 de septiembre.

Andrews afirmó que la estrategia del equipo ha cambiado con el tiempo. En lugar de considerar las grandes oleadas de sanciones como la respuesta principal, ahora ve la prevención y la expulsión rápida como el enfoque más eficaz. Esto significa bloquear a los tramposos antes de que lleguen a una partida cuando sea posible y expulsarlos rápidamente cuando la detección se produce después de que comienza el juego.

Cómo revisa Activision a los presuntos tramposos de Call of Duty

Según Andrews, los reportes y las detecciones llegan al equipo de seguridad por varias vías. La gran mayoría de las sanciones de Call of Duty son impuestas por sistemas automatizados que han sido revisados, en lugar de que una persona tome cada decisión individual desde cero.

La revisión puede utilizar varios tipos de pruebas. Activision dispone de datos de entrada de las partidas que pueden revelar casos claramente atípicos, mientras que el rendimiento y el comportamiento a largo plazo pueden mostrar cambios inusuales en estadísticas como las proporciones de bajas-muertes y victorias-derrotas. La compañía también cuenta con herramientas internas de repetición capaces de reconstruir una partida completa para examinarla.

Las oleadas de sanciones pueden revelar información a los desarrolladores de trampas

Andrews señaló que cada sanción puede darles a los desarrolladores de trampas información sobre cómo se detectó su software. Esto genera una disyuntiva: las medidas disciplinarias eliminan a los infractores, pero también pueden ayudar a los vendedores de trampas a corregir sus productos e intentar evadir el mismo método de detección.

Su respuesta preferida es la adaptación continua. El equipo de seguridad desarrolla nuevas detecciones y nuevas formas de prevenir o expulsar a los tramposos, sin depender de un solo método que, con el tiempo, pueda ser eludido. Andrews describió la venta de trampas para videojuegos como una industria multimillonaria cuyos desarrolladores tienen fuertes incentivos económicos.

También afirmó que las compañías de la industria de los videojuegos conversan informalmente sobre las trampas e intercambian experiencias y posibles enfoques. Los vendedores de trampas suelen operar en varios juegos en lugar de limitarse a un solo título, lo que puede darles a las editoras un punto en común para comparar lo que están observando.

Activision ha contratado a personas procedentes del mundo del desarrollo de trampas

Una parte inusual de la respuesta de Activision ha sido la contratación. Andrews dijo que, en varias ocasiones, ha incorporado con éxito al equipo antitrampas a antiguos desarrolladores de trampas o a personas que desempeñaban funciones relacionadas con ellas. En su opinión, esas contrataciones aportan conocimientos especializados y una perspectiva que puede ser valiosa al diseñar defensas.

Los comentarios también abordaron la diferencia entre las mediciones internas de Activision y las trampas que observan los jugadores de alto nivel. Andrews dijo que la compañía registró una tasa muy baja de partidas afectadas durante la beta de Black Ops 7 y que mantuvo una tasa baja posteriormente. No obstante, reconoció que los creadores de contenido y los jugadores profesionales situados en la cima del modo clasificatorio se encuentran con más tramposos que el jugador promedio.

Esa diferencia puede influir en el debate público, ya que las transmisiones con gran visibilidad pueden mostrar trampas con mayor frecuencia de la que experimenta un jugador típico. Andrews no afirmó que el problema haya desaparecido, y Ricochet sigue siendo una iniciativa de seguridad activa.

TPM y Secure Boot siguen formando parte de la estrategia preventiva

Andrews atribuyó a los requisitos de TPM y Secure Boot un avance importante durante Black Ops 7. Esos controles encajan en la estrategia más amplia de “desplazamiento a la izquierda” que describió: reducir las oportunidades de hacer trampa antes de que afecten una partida en vivo y, después, utilizar sistemas de detección y revisión cuando la prevención no sea suficiente.

La entrevista llega mientras Modern Warfare 4 se acerca a su lanzamiento en octubre. Andrews dijo que el equipo pretende seguir avanzando en el próximo título, pero su explicación también deja claro que el trabajo antitrampas es una lucha constante, no un problema que pueda resolverse con un solo requisito, una firma de detección o una oleada de sanciones.

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