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¿Jugar puede quemar calorías? Esto sugieren los primeros estudios

La ciencia de los esports estudia si el estrés físico del juego competitivo puede producir un gasto calórico medible, pero las pruebas aún son preliminares.

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Quien haya terminado una partida clasificatoria tensa o un encuentro con doble prórroga conoce la sensación: palmas sudorosas, corazón acelerado y agotamiento físico. Pero ¿puede ese estrés psicológico y fisiológico traducirse realmente en un gasto de calorías? Un informe original de Esports Insider examina la escasa investigación científica que estudia si jugar cuenta como ejercicio.

El desgaste físico del juego competitivo

El juego competitivo suele provocar reacciones similares a las de una actividad física ligera. Algunos estudios han registrado en competidores de esports frecuencias cardiacas comparables a las del ejercicio moderado, impulsadas por la adrenalina y la toma de decisiones bajo presión. Los picos de cortisol y la presión arterial elevada son habituales durante las partidas exigentes. Los jugadores profesionales han descrito una sensación de agotamiento después de los torneos, lo que plantea preguntas sobre el verdadero coste metabólico de una sesión intensa. Esta dimensión física forma parte del análisis general de los esports, como se observa en los debates sobre League of Legends y su papel en la evolución de la cultura competitiva de los videojuegos.

Qué dicen las escasas investigaciones

Los estudios científicos sobre el gasto calórico durante el juego son poco frecuentes y suelen trabajar con muestras pequeñas. Las primeras mediciones indican que jugar sentado quema solo unas pocas calorías más que descansar, aunque las cifras aumentan durante sesiones especialmente estresantes. Algunos investigadores han utilizado analizadores metabólicos y monitores de frecuencia cardiaca para estimar el gasto energético y han concluido que una hora de juego competitivo podría quemar unas decenas de calorías adicionales sobre el nivel basal. Sin embargo, los efectos no se acercan a los de los deportes tradicionales. Los propios desarrolladores han mostrado interés por las exigencias físicas de sus juegos, como cuando los desarrolladores de Evolve expusieron su potencial para los esports mediante reglas de partida que reconocen de forma implícita la resistencia de los jugadores.

Conclusión de GamerHeadlines

Aunque nadie debería cambiar todavía su gimnasio por una silla gaming, el estrés físico del juego competitivo es real. El gasto calórico es modesto, pero la investigación muestra que los esports someten al cuerpo a esfuerzos que van más allá del mero tiempo frente a una pantalla. A medida que madure este campo, unos datos mejores podrían ayudar a crear rutinas más saludables para los jugadores. Por ahora, esa próxima partida que termine con las palmas sudorosas puede recordarte que tu cuerpo está trabajando, pero no lo suficiente como para saltarte el ejercicio.

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